Jornada 26/03/11
Bueno, pues el sábado por la mañana, me desperté a las 8 y media de la mañana, con idea de ir a por las truchas.
El día despertaba con una ligera brisa de la montaña y algo de fresco, pero parecía que el sol querría calentar esta vez.
Me preparé todas las cosas y puse rumbo hacia una nueva zona que tenía sin explorar, y que por lo que parecía tenía que dar buenos resultados, ya que estamos a principios de temporada y aunque el agua esté fría aun, al no tener mucha presión de pesca, podía dar la sorpresa.
Paré en un bar a tomarme un cortado, mientras el sol calentaba un poco el ambiente, así las truchas estarían más activas. Llegué a la zona, estuve mirando río arriba y río abajo a ver que zona elegir, y me decidí por pescar de mitad tramo hacia arriba.
Me calzé los vadeadores y caña en mano me dirigí entre la espesura hasta llegar a pie de río.
Hice varios lances en una poza que prometía, y nada, no se movió ni un pez, ya me empezaba a poner nervioso y creía que la jornada estaría muy floja.
Apenas 20 metros más arriba, otra poza mucho más pequeña, pero con corriente lateral, de las que más me gustan para pescar a ninfa, lanzo, deriva perfecta y zas noto un toque, clavo y una bonita pelea de una trucha bastante bonita y gorda.
Le hago la foto de rigor y al agua de nuevo, me regala unos segundos junto a mis pies, mientras se recupera de la pelea y luego desaparece en el fondo.
Vuelvo a lanzar y nada, otro lance más profundo y nueva picada, clavo y peleo otra bonita trucha que cuando iba a coger, se desanzuela sola.
Sin moverme del sitio, aun clavé otra truchita, esta de menor tamaño que solté rápidamente.
Fui avanzando por el río y las picadas aunque costosas se iban desarrollando bien, en zonas que con más calor hubiesen sido mucho más fáciles de pescar, ahora con el agua fría, tenías que insistir y probar a distintas profundidades hasta que dabas con las resabiadas truchas.
La mañana fue pasando e iba disfrutando cada vez más, descubriendo buenas zonas, para cuando llegue el calor, ya que hubo zonas que apenas pude pescar, ya que bajaba bastante agua y zonas de esas sino es con bañador no es posible pescarlas, ya que tienen unos 2-3 metros de profundidad y con el vadeador no es conveniente meterte en esas zonas ahora...
De repente llego a una zona, que parecía sacada de un libro, una sucesión de 3 pozas, bastante grandes y profundas. En la que me encontraba en primer lugar, me puse a lanzar cerca para no asustar las posibles truchas que podía haber y en el tercer lance, clavé otra bonita trucha, foto y de nuevo al agua.
Después de esta no tuve ninguna picada más en la poza, por lo que me dispuse a seguir río arriba, pero problemas...
Tras un largo rato estudiando la situación, creo que decidí lo menos correcto, pero siempre soy partidario de probar cosas nuevas, para conocer los escenarios de pesca. Me encontraba en la sucesión de pozas comentada y sólo tenía 2 opciones, una era seguir hacia adelante y ver como me las ingeniaba y la otra era darme la vuelta, bajar río abajo y volver por donde había venido.
Lógicamente elegí seguir para adelante, primero tuve que ir de medio lado por una pared casi lisa y prácticamente sin apoyos, hasta llegar entre 2 grandes rocas y saltar de una a la otra. Una vez me encontraba ahí debía saltar una altura hasta llegar al suelo, pero mirando bien lo que hacía, ya que si decidía saltar y luego tenía algún problema más adelante no podría regresar por el mismo camino, ya que no había forma posible. Decidí saltar y ver que me esperaba, creía haber superado lo difícil... pesqué entre 2 pozas, sacando para mí la trucha más bonita del día.
Tras soltar esta preciosidad, me dispuse a seguir mi camino. Sigo subiendo y llego a otra poza, seguía estando en medio de 2 paredes de roca, y delante de mí una gran poza de agua, la pesqué sin éxito y es que mi concentración estaba puesta en cómo salir de donde me había metido.
Intenté vadear por mi derecha, pero sólo dar 2 pasos en la poza ya me llegaba el agua a la altura del pecho y en esa pared no había agarre posible... mal pensaba...
Me voy al otro lateral miro la profundidad y más de lo mismo, por mi cabeza pasaba ya alguna que otra solución, pero no era para nada de mi agrado, sólo la pensaba en caso de último recurso, ya que quitarme toda la ropa y tener que nadar una poza bastante grande con la caña en la boca, el chaleco, el vadeador y la ropa en una mano y con el agua de alta montaña helada, pues como que no me apetecía mucho.
Decidí jugármela e intentar escalar una vertiente que parecía tener algún agarre y algún arbolito para poder sujetarme un poco, acababan de caer unas gotas de lluvia y las rocas parecían hielo, por lo que el agarre con un vadeador de neopreno era muy justo.
Me puse la caña en la boca y empecé a subir por la pared, sin mirar mucho atrás ya que si me resbalaba, tenía una caída de espaldas a 2,5 metros más o menos y hubiese caído primero contra la roca y leugo al agua.
Al final con muchos apuros, conseguí subir arriba y cruzar la poza, volviendo a bajar al río y habiendo sobrepasado la zona peligrosa.
Mientras estaba recuperándome de los nervios pasados echándome un cigarro, una preciosa nutria bajaba relajada dejándose mecer por la corriente, y parándose a 1 metro de mis pies, mirándome y volviéndose a sumergir en la que bautizaré como "la poza de la muerte".
Luego seguí pescando 15 minutos más cogiendo 3 truchitas más y ya se me hizo la hora de ir a comer, así que es lo que dio de sí esta jornada, un total de 17 truchas clavadas y 2 falladas.