Jornada 23/03/11

Publicado en por Héctor

Tras un par de días que bajó el río un poquito más crecido, pero sin ser nada reseñable, me propuse ir a echar unos lances para ver si movía ya algún siluro.

 

Fui directo a uno de los hot-spot o zonas calientes que tengo para principio de temporada, la verdad es que no tenía ninguna esperanza, porque ha bajado el río muy flojo de agua, agua limpia y además fría con lo que los siluros aun no están accesibles ni en zonas de caza.

 

Al llegar al sitio parecía tener buena pinta, pero tras unos lances, podía comprobar que la actividad era nula. Pasé a pescar a más profundidad por si había alguno en capas más profundas y sonaba la flauta. Al segundo lance dejando bajar el señuelo, siento un topetazo bastante brusco y parada en seco, clavo y mamma mía, el carrete empieza a cantar y empieza a salir hilo a toda pastilla.

 

El pez comienza a remontar río arriba por la corriente sin poder hacer nada para frenarlo, pero dentro de lo malo me parecía bien, ya que subiendo hacia arriba se iba a quedar sin agua, ya que había escasamente 1 palmo y seguro se daría la vuelta, me sacó unos 50 metros de linea y cuando llegaba a donde había poca agua lo ví, menudo siluraco, era tremendo!!! Sin duda alguna era mi record, una cebza bestial se daba la vuelta y esta vez emprendía la huída aguas abajo, lo que ya empezó a preocuparme, ya que frenar un mastodonte de estos cuando se meten en medio del cauce con toda la corriente es una tarea bastante difícil que no suele acabar bien.

 

Tras un cuarto de hora de tenerlo controlado en la zona que a mí me interesaba, el decide que no estaba cómodo, por lo que se lanza como una locomotora aguas abajo y el freno del carrete no daba a basto, intentaba frenar la bobina con la mano para hacer más presión pero me quemaba, intentaba aplastar el hilo contra la caña y tampoco podía.

 

Como último recurso y viendo que apenas me quedaban 4-5 vueltas de hilo en el carrete, decidí enrrollar el hilo a la manga de mi cazadora, por miedo a que llegase el nudo final del carrete y me rompiese todo el equipo o se me llevase unos 150 metros de trenzado recién estrenado. Así lo hice, le dí unas 3 vueltas a mi manga y lo frené, pero no se muy bien el por qué, dejé de notar presión en la línea, creí que me había partido y comencé a recoger.

Cual fue mi sorpresa cuando vi aparecer el señuelo mientras recogía, por encima del agua, cuando recogí todo el hilo y tuve el señuelo en mis manos, me dí cuenta de que no había pasado absolútamente nada, ni me había abierto las anillas ni doblado las poteras, simplemente se había soltado!!!

 

Mala suerte, pensé, otro día nos veremos las caras.

 

Por otro lado voy a poner una foto de las marcas que dejó el hilo en mi cazadora, podeís deducir que hubiese ocurrido sino llevase cazadora y un titán de estos te agarra carne del brazo o de la pierna desnudos.

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Etiquetado en JORNADAS DE PESCA 2011

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