Jornada 05/03/2011
Bueno, tras un largo tiempo sin poder ir a pescar, éste sábado decidí hacer una escapadita.
Que si bien, el día no era todo lo ideal, hacía sol, movía un poco el viento y en zonas montañosas, como es nuestro Pirineo, el viento es señal de frío.
La idea era ir por truchas en embalse, ya que la temporada truchera tenemos que esperar hasta el día 20 y ahora sólo se puede en embalses de pesca intensiva como era el caso.
La pesca era en familia, ya que me acompañaba mi mujer y el peque de la casa, tiene 15 meses y es un verdadero terremoto, por lo que ya intuía que tranquilo no pescaría.
Llegamos al embalse a eso de las 11:30 de la mañana, para no hacerles madrugar mucho, ya no por el sueño, sino por el frío y es que como digo, a estas latitudes (1000 metros), a ciertas horas de la mañana y en este tiempo ya te puedes abrigar. Cuando llegamos empezaba a calentar el sol, pero la brisa de la montaña no le dejaba calentar del todo y más aun si mirabas al agua, ya que se encontraba mitad de embalse con la superficie helada.
Algún movimiento se veía de alguna trucha de caza, pero no había ninguna picada.
De repente giro la cabeza y veo que algo se acercaba por mi derecha, para mi sorpresa era un cisne, al que parecía no importarle mi presencia, incluso se acercó mi mujer y el peque y el ave se encontraba a gusto.
Pegando algunos lances por el embalse, alguna trucha se movía, pero como aun está el frío de por medio, les cuesta entrar y seguían los señuelos pero sin decidirse a entrar.
El fin de semana que viene, ya empezaremos una jornada de pesca con pato a las truchas y luciopercas y espero poder colgar alguna foto de las capturas, ya que este fin de semana se han resistido a posar para la cámara, aunque por la tarde pescando con un colega, si capturó una buena trucha a la que no pudimos hacerle foto.
Y siguiendo por la mañana, desapareció por completo la actividad, teniendo que conformarme con contemplar al cisne, que parecía seguirme mientras yo caminaba por la orilla, el venía por el agua y estuvimos sobre media hora, que el único que se interesaba por mis señuelos era el cisne, con lo que pude hacerle otra foto casi tocándolo, aunque lo intenté no se dejaba e incluso parecía amenazarme con las alas, por lo que le disparé otra foto y lo dejé tranquilo, dando por concluída la jornada mañanera y haciéndose la hora de ir a comer. Espero que el fin de semana que viene sea más productivo en cuanto a capturas, ya que están subiendo las temperaturas.