Jornada 05/02/11
En un principio tenía una cacería el sábado, pero por cosas de organizadores se dejó para otro día, así que quedamos con Nacho y César, para ir a tentar a las luciopercas.
Por la mañana el día pintaba muy bien, un solecito espectacular, que para estas alturas era increíble, viento 0 y sin una nube.
Todo parecía indicar, que si bien no haríamos una gran pescata, podría ser que moviésemos algún pez, ya que tras la nieve caída y el frío de las últimas semanas, este aumento repentino de temperatura, podría activar algunas especies en los grandes embalses.
A eso de las 15:00h, me llama César que ya salía rumbo al lugar acordado, hablamos con Nacho y que en cuanto acabe de currar viene directo también.
Llego yo en primer lugar y no llevaba ni siquiera 10 minutos, cuando de pronto empieza a mover una ligera brisa, además bastante fresca, por lo que casi era de agradecer, ya que el sol picaba bastante y al menos si movía un poquitín el ambiente se aguantaba mejor.
Mientras esperaba a César, la ligera brisa se estaba transformando en un airecito ya algo insoportable, ya que venía fresco del Norte y la temperatura ya no era la misma, si mirabas diréctamente ya escocían los ojos.
Empiezo a mirarme algunas posturas de pesca y a ver si divisaba algún pez o algo de movimiento, sin fortuna, parecía estar vacío de pesca, con 0 de actividad y la superficie ya con algunas olitas a causa del viento.
La cosa ya empezaba a pintar mal.
Más o menos al cuarto de hora, escucho un motor, viene César y en efecto le veo aparecer por la pista.
Subo a ayudarle a bajar las cosas hasta el pesquero y ohh, trae merienda!!! Trae unos refrescos, unas cervecitas y unos pastelitos de chocolate y crema.
Bien, al menos sino pican pasaremos la tarde, damos unos lances y la actividad es casi nula, probamos a fondo y más de lo mismo...
Sobre las 16:30h, se escucha otro vehículo, ya llega Nacho, le comentamos como está el panorama de momento y más que pescar estamos contando aventurillas de pesca, mientras compartimos unos pastelitos y unas cervezas.
El viento no cesa, y se hace bastante insoportable el estar parado, Nacho sigue lanzando también sin fortuna, cambia con vinilos a fondo y en un lance pierde el señuelo, con lo que decide que ya vale, no hay actividad.
César, también recoge sus cosas y se dispone a marchar, llega otro colega de la zona, y mientras César decide que ha llegado su hora, ya hace fresco y la tarde está cayendo, así que nos despedimos de él y nos quedamos un poquito más mientras acabamos las últimas cervezas.
No pasa ni un cuarto de hora, que ya casi anochecía y nos íbamos para casa, cuando de pronto Nacho grita que ha visto una trucha cazando cercana a la orilla.
Miro hacia allí y la veo,hago un lance a unos 2 metros a la izquierda de la trucha, escucha el ruido y vemos que se gira, que va que va se escucha por parte de todos, le hago unos movimientos y acelera la marcha, enboca decidídamente y clavo, comienza la pelea!!!
Para lo fría que estaba el agua, la trucha tiró con ganas, unas buenas carreras bajo el agua y nos regaló un par de saltos encima de la superficie intentando zafarse del anzuelo, eso sí sin éxito.
Al final logramos hacernos con ella, posa para las fotos y la soltamos lo más rápido posible, la trucha sale zumbando y se pierde en las profundidades, hasta otra preciosa nos despedimos de ella...