Grandes Ciprínidos a Mosca
Siguiendo con esta gran familia que puebla nuestras aguas, hoy hablamos de los más comunes y grandes ciprínidos que podemos pescar a mosca.
Sin duda las carpas y los barbos, nos harán pasar una jornada espectacular con sus tremendas carreras y su fuerza, aguantando la lucha hasta el infinito antes de darse por vencidos.
Como sus parientes más pequeños, también tendremos que separar su pesca en 2 hábitats bien distintos, pescarlos en río o pescarlos en embalses.
Para pescarlos en río, con ninfa, será muy parecido que cuando tentamos a los más pequeños, pescando al agua si desconocemos donde están, aunque esto seguramente, nos depararará resultados bastantes escasos e incluso nulos.
Hablaremos primero de la carpa, porque si bien son muy parecidos con su pariente el barbo, difieren en cuanto a la pesca en río uno de otro. Para pescar carpas en río, será conveniente antes, saber sitios donde las carpas se suelen meter a coger alimento, ya que rara vez las pescaremos en corrientes. La carpa suele meterse en zonas poco profundas, preferentemente zonas de árboles, fondos de barro y guijarros, donde les gusta revolver para levantar su alimento.
Si las tenemos localizadas y están revolviendo en busca de comida, ya tendremos bastante trabajo adelantado.
Una vez dicho esto, parece ser que todo está hecho, pero aun queda lo peor... hay que acercarte cuidadosamente, ya que a la mínima se espantantarán, y normalmente desaparecen todas si una se esfuma rápidamente. Por lo tanto poco a poco nos acercamos y cuando las tengamos a tiro, sin apenas sacar cola de rata y ayudándonos con la caña, intentaremos meter la ninfa cuidadósamente delante casi de su boca para que la tome. Esto hablamos en caso de verlas y si el agua está tomada, podemos guiarnos por la estela de polvo que dejan al levantar el fondo, deduciendo donde se encuentra la boca. Al clavar, estar atentos, ya que cuando se sienta clavada, intentará huir a toda velocidad hacia algún árbol o hacia la corriente, por lo que deberemos estar atentos e intentar frenarla para que no se nos meta en ningún refugio.
La pelea será dura, ya que tienen un aguante formidable y no se rendirán fácilmente.
Para pescarlas a mosca seca, se deberán dar unas condiciones especiales. Tendrá que existir alguna eclosión, alguna mancha de suciedad en la superficie o por ejemplo, hormigas voladoras antes de una tormenta. Veremos a las carpas sacando sus "morritos" por encima de la superficie, circunstancia que aprovecharemos para lanzarles nuestra mosca y ver como la absorven literalmente.
Si queremos tentarlas en embalse, pues será más de lo mismo, primeramente localizarlas y en caso de embalses grandes, la cosa se complica. Podemos pescarlas también si conocemos sus zonas de paso y a pez visto intentarlo, pero también serán escasos los resultados. Para tener buenos resultados, deberemos esperarnos a la época de freza, cuando se acercan a las orillas a retozar. Suelen estar en grupos numerosos, por lo que el sigilo también deberá ser muy importante. La técnica consiste en ir andando por las orillas en busca de carpas, aunque como suelen estar en un estado frenético, en ocasiones podemos ver desde lejos, las aletas o la cola por encima del agua, incluso los chapoteos suelen oirse desde lejos. Una vez localizadas, el acercamiento es crucial, teniendo en ocasiones, que ir arrastrándonos por el suelo para no ser vistos y poderles poner la ninfa justo en la boca, es un trabajo de precisión casi de cirujano. Y otro apunte más, no desistaís si veís que cuando le presentaís una ninfa a una carpa, sale zumbando como si hubiese visto al mismísimo demonio y sin embargo, delante hay otra que le presentas la ninfa y se tira disparada a comérsela. No se a que es debido este comportamiento, pero hay veces que con la misma ninfa, unas huyen despavoridas y otras se lanzan como si fuese la última comida de su vida.
Normalmente, los lugares de freza suelen ser, zonas inundadas o playas con poca profundidad.
Hablamos ahora de su pariente, el barbo. Aunque los hábitats suelen ser similares, las costumbres difieren algo en cuanto a las carpas.
Si hablamos de embalse, la técnica de pesca es igual que la de la carpa, sólo que poniendo más atención, porque los barbos aun son más desconfiados, aunque a la hora de picar, son más francos en la picada y aunque se lo pongas algo más lejos de la boca, ellos mismos van a buscarla. Otra cosa que difiere, es que los barbos les gusta más el amanecer y el atardecer, aunque están también a otras horas, se vuelven más activos en esas dos franjas de tiempo, cosa que a las carpas, les gusta mucho las horas centrales del día cuando más pega el calor.
Si queremos pescarlos a seca, normalmente aunque no exista eclosión, suelen subir a coger una mosca bien presentada, así como pequeños escarabajos de foam y saltamontes.
Si cambiamos a su pesca en el río, también difiere un poco con la carpa, ya que aunque a veces comparta hábitat con ella, normalmente las zonas a elegir del barbo para alimentarse, suelen ser cabeceras de pozas y corrientes medias. En este sentido tiene una forma de alimentarse parecida a la de trucha, suele esperar que la corriente le baje la comida en vez de buscarla hociqueando (que ojo, también lo hace) por lo que a pez visto, también es una pesca que se disfruta mucho, viendo como se desplaza en medio de la corriente para atrapar tu ninfa, bastante emocionante. En caso de tener el agua tomada, seguiremos los mismos consejos que con la carpa, ir buscando nubes de polvo en zonas de poca profundidad, ya que de otra forma será difícil localizarlos.
Espero que os sirva esta información y podaís aplicar alguna técnica de las mencionadas, y una vez os aficioneís a los ciprínidos, vereís como se disfrutan a mosca, sobre todo cuando las capturas sobrepasan los 5,6 e incluso más kg. como esta foto que pongo a continuación de mi record de carpa a mosca, que pasó los 9kg!!!!