El maravilloso mundo de la Trucha
Comienzo este post, que seguro se alargará con alguna parte más, ya que mi pasión por la pesca de la trucha, seguro hará salir, muchas palabras que plasmar.
Para empezar, decir que empecé a pescar truchas, hace poco tiempo, más o menos como unos 6 años, teniendo en cuenta el tiempo que llevo pescando otras especies. Mis comienzos fueron a raíz de empezar a moverme, por temas familiares por zonas de montaña, en cuyos ríos viven estos apreciados salmónidos.
La trucha es un pez que necesita de aguas muy oxigenadas, frías y sin contaminación. En mi zona, hace años habitaban sus aguas, poblaciones de trucha común autóctona, hasta que gracias a las empresas de químicas y demás contaminaciones, fueron mermando hasta desaparecer por completo (pero este tema de la contaminación, se merece otro post aparte, que otro día escribiré), igual que otras especies que ya comentaré.
Siguiendo con el tema del hábitat de la trucha, las circunstancias que comento para su reproducción y conservación, hacen pensar en que no se suelen encontrar en zonas muy pobladas o con empresas cercanas, que viertan a los cauces, ya que sino desaparecerían. Por lo tanto, los parajes en donde pescarlas, fue uno de los motivos por los que me enamoré de esta especie. Ríos de montaña, aguas cristalinas y puras, vegetación, lugares casi vírgenes en los que la mano del hombre no ha hecho estragos, muchas veces por olvido y otras por la dificultad que entraña el acercarse a esos lugares mágicos, entornos idílicos en los que envolverse y evadirse del mundo civilizado. Sin más ruidos, que el transcurrir del agua y los pájaros cantando a tu alrededor.
Como antes comentaba, también es conveniente algo de precacución, ya que en según que lugares de pesca de la trucha, pueden ser peligrosos. Ríos cristalinos en los que parece que hay medio metro de agua, y si te descuidas y entras sin comprobar, puede que te lleves una mala sorpresa y sin darte cuenta estés con el agua al cuello, nunca mejor dicho. Ríos en los que hay mucha corriente y grandes remolinos, en los que un resbalón puede jugarte una mala pasada y ser arrastrado y también zonas de gargantas y acantilados en donde hay que mirar muy bien donde está puesto un pie, antes de poner el otro.
Estos ecosistemas, suelen ser muy delicados, por lo que deberemos ser lo más respetuosos posibles con el entorno y el medio en que nos encontramos. Ya que siendo frágiles, además, costaría mucho de recuperarlo o a día de hoy sería tarea imposible.
La trucha, es uno de los pocos peces que tenemos autóctonos de la Península Ibérica, por lo que su conservación está en nuestras manos, y para que futuras generaciones puedan disfrutar de este maravilloso pez, es tarea de todos el protegerlo de sobremanera. Respecto al método de pesca, llamado captura y suelta, sería muy recomendable y bajo mi punto de vista, necesario y hasta diría obligatorio, que todos lo practicásemos.
Lejos quedaron ya, por fortuna, aquellos malos años que tanta hambre hiceron pasar, y que era necesario servirse de lo que la naturaleza nos sirve para poder alimentarnos. Aun queda gente, normalmente de edad avanzada y que pasaron esos años, que aun no les convence, que ahora se va a pescar como afición, como hobby y no por necesidad.
Lo bonito y la esencia de la pesca, es realmente el engaño del pez. Una vez esto ha sucedido, que mejor que hacernos una foto con el pez que hemos conseguido engañar, y volverle a liberar y la próxima que nos encontremos, debamos cambiar de estrategia para engañarle.
Y como ver como cada vez se hace más grande y ofrece nuevos retos, más potencia, más aguante y pueda reproducirse para mantener buenas poblaciones de trucha en nuestros ríos.